sábado, 9 de mayo de 2020

San Juan

Vivo en una casa,
que es un castillo.
Desde su torre mas alta

veo el reino de los vivos.
Desde esta mi ventana,
mis ojos son testigos:

Cuando llega la escarcha
y empieza el frío, he visto
salir a la Muerte de su escondrijo.

Llega la Peste, jinete
de un caballo cobrizo.
Es amiga de la Muerte

y trae en la grupa a la Guerra.
Eso veo desde mi castillo:
como asolan la Tierra

y el reino de los vivos,
Muerte, Peste y Guerra;
cuando llega el frío.

Vino un jinete blanco,
redentor de los vivos
pero lo mataron los bancos

y un hombre con flequillo.
Lo dejaron en harapos
y se comieron su equino.

Perdieron la esperanza
los moros y judíos.
Murió la raza blanca,

encerrada en sus castillos.
Ahora solo somos fantasmas
que vagan en el olvido.



martes, 5 de mayo de 2020

HAIKU BORRACHO

"UNA CAÑA PORFA"

ESTAMOS EN UNA FARMACIA

"JÓ ME CAO EN TÓ"

LUNA LLENA

...luna que bella eres
si fijan a crecer en ti
las flores y los claveles...

El Pau con su guitarra se insinúa en mis auriculares y en mis recuerdos
y de repente uno tsunami de emociones...
no es culpa de mi inestabilidad ni de la cuarentena
es la luna llena que se acerca
dominando como siempre mi subconsciente.
Sueño mucho últimamente
emociones pasadas
lagrimas secas
viajes de un tiempo lejano...
Con mi maleta de melancolía
me pierdo por las calles de Graná
Me paro y miro a la luna:
llevaba 50 días sin que su luz me pudiese dar alivio.
La Alhambra de noche
yo sola sentada
ahogo con placer en mi nostalgia
no es mal de amores...
solté ya hace mucho
es darse cuenta que la fuerza de una guerrera
no está en su luciente armadura
que con una sonrisa se pierde por el mundo
si no en sus momentos a solas
con su imagen reflejada en una noche
que parece eterna...
pero mañana va a salir el sol.
Como siempre.

sábado, 2 de mayo de 2020

el dáugaba

Iba esta mañana dando mi paseo por Wuhan, cuando me he encontrado al arquitecto-jefe de la Alhambra con un viejo grabado del monumento, iba parando uno a uno a todas las personas diciéndoles - ¡venid, venid! ¡Seguimos siendo hermosos! - el plan es ir por toda China perfeccionando sus técnicas de persuasión. Si le falla, hizo un cursillo básico de hipnosis facilitado por la Junta. De todas formas, se le ha prometido llamarle todos los días para mostrarle nuestra preocupación por él y cuando vuelva recuperar su puesto.

Ese solo era un detalle sin importancia, lo importante es que en el informe llegado esta mañana se ha revisado una muestra de sentimientos post-pandémicos, donde para nuestra sorpresa, la Alhambra no se encuentra entre las cosas que se echan de menos. En la Junta hemos simplemente aplicado la lógica a estas emociones, y hemos llegado a la conclusión de que nadie puede echar de menos algo que lleva tantos años consumiendo tanto espacio, y menos con esa arrogancia...

 - ¿Qué le da derecho a ocupar esa colina tanto tiempo? - Ha preguntado el director. ¿Está al día con sus pagos? Lo revisaremos. Revisaremos los papeles desde Boabdil a Bermúdez y encontraremos las lagunas técnicas de vuestras emociones. Mi misión es haceros saber que, de antemano, gracias a dicha muestra neuronal desafectiva se ha firmado la venta, tapia a tapia a Goldman Sachs para que sea troceada en Wall Street. En Wall Street aprecian ahora mucho la arena rojiza; les hemos pedido que usen el término “alpañata” para aumentar su valor, la recepción ha sido muy positiva. Wall Street no deja de ser una pared, tanto igual que la alhambra - no notarán la diferencia - hemos aseverado los técnicos.  Más jardines para Wall Street, más mercado para la Alhambra. Y da igual donde poner la fuente y donde poner el panel de dividendos. Ese toro de la economía también puede sostener una fuente, y la poesía más bella de dos hermanas, esa que se equivoca contando los centuriones de Orión, podría perfectamente estar sobre el parqué de conteo de Brent. Eso nos servirá a los economistas para recordar que nos llevamos equivocando milenios. En la Colina roja hemos decidido poner un gran panel luminiscente también a modo de recordatorio, reza así: "Cómprale al que heredó, porque no sabe lo que vale". 

Si pensáis que es la malignidad los que nos empuja estáis equivocados. Son los informes. Además, los economistas somos los que más necesitamos las bondades espirituales del arte. Y no vosotros historiadores del arte, vosotros lo que necesitáis es dinero. Para ello, os hemos preparado un curso de economía inductiva. Ahora sí, con este cursillo podéis trabajar en el Tapial de Wall Street. Sensibilidad artística sobre Econometría I y II. Impartido coralmente por Buffet y Bansky. La crítica está entusiasmada: Los números se llenarán de poesía, y el arte de billetes de algodón y lino.

Os escribo bajo esta armadura de par y nudillo que nos hemos quedado en el departamento como prima por nuestra gran gestión. El último informe remitido dice que somos hoy sin duda más sensibles que ayer, aún así no queremos comprensión...

Hemos pensado vuestro futuro mejor que vosotros, no os molestéis, estáis a años luz... y siempre podéis quejaros por lo bajo de nuestras malignidades  mientras bebéis un gintonic en esa nueva terraza de Central Square.







viernes, 1 de mayo de 2020

La cuarentena se ha convertido en algo así como el día de la marmota: todos los días empiezan igual, todos los días te levantas con el hastío de que otra vez es lo mismo de ayer y anteayer y el día anterior... Con la diferencia de que no puedes hacer lo que te venga en gana porque las consecuencias de tus actos sí que perduran. NOT FAIR

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La hora de la siesta no es la hora de escribir

El otro día vi "Matrix". Hace poco leí " La insoportable levedad del ser ". Ambos versan, en cierto modo, de lo mismo: como las decisiones, en apariencia más irrelevantes, nos guían paso a paso hacia nuestro destino, hacia nuestra realidad. Y como, a la vez, esa realidad es sumamente subjetiva.

Igualmente, la necesidad de volver a atrás, de cuestionarse nuestras decisiones, se plantea imperativa a la par que fútil. De que nos sirve plantearnos por qué tomamos cierta decisión si no va a cambiar nada en nuestra realidad. En cierto modo esto nos lleva al pragmatismo más absoluto. Hay que hacer cosas, hay que hacerlas bien. No hay que cuestionarse por qué las hacemos sino, mas bien, para qué.

lunes, 27 de abril de 2020

Ramadan mubarak

Demasiado a menudo se confunden religión y espiritualidad. Tiene cierto sentido, ya que la religión apareció como una necesidad espiritual de los humanos. Las religiones proveen el marco donde desarrollar el espíritu.

Eso lleva a que muchas personas anti-religiosas desprecien la espiritualidad. Creen que ser espiritual es ser religioso y viceversa. Opinan que ser espiritual es tener ideas ingenuas y creencias falsas, que son falsas porque la ciencia no las puede demostrar. Para ellos, calificar a una persona de espiritual es ridiculizarla.

Por suerte, otros muchos reconocen la espiritualidad como una dimensión de la existencia humana, libre de dogmas y ceremonias, que existe independientemente de la religión. Podemos estar más o menos en contacto con ella, pero todos tenemos la capacidad de experimentarla. Independientemente de nuestra o no religión.

Por tanto, la religión es una consecuencia de la espiritualidad pero no es necesaria.

Sería lógico pensar que la razón de ser de las religiones sea cuidar del espíritu. Al menos yo siempre lo había entendido así... Pero llevo un par de días removida pensando cómo lo hace la religión católica.

El hecho de que este año la celebración anual más grande del catolicismo haya tenido que ser cancelada por el Covid19, mientras que la del Islam sea completamente indiferente a la cuarentena, me produjo cierta inquietud. Era evidente que una NO se podía hacer y era evidente que la otra SÍ. ¿La diferencia? Una está basada en la apariencia y otra en la introspección. No pretendo hacer un juicio comparativo, pero es una diferencia que llama mucho la atención. Y lo que más me chirría de esa diferencia es que lleva a la pregunta: ¿en qué sentido la religión católica ayuda al desarrollo del espíritu?

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jueves, 23 de abril de 2020

Matar al dragón

Te guste o no te despiertas cada mañana en el mundo exterior, y sí, tienes que esforzarte por vivir. Que tediosa familiaridad tiene todo, cada día se repite la misma historia.

En cambio en el mundo interior no existe el trabajo ni la monotonía. Debería ser placentero, en cambio cuesta quedarse ¿Por qué? Será que ahí estás solo. ¿Estás solo? Estás solo. ¿Y en el exterior? En el exterior ni los más apretados amantes lograron hacerse uno. A la hora de la verdad, murieron solos, ni el Cristo, ni los mártires, todos, a la hora de la verdad, solos.

Pinta negro, mejor ir entrenando y bucear.

Entras discretamente en la pecera de la conciencia. No solo te sientes solo es incluso peor, te asaltan pensamientos, te turbian sensaciones, miedos pasados, tu cuerpo es una turbina química de inseguridades. Ansías algo sólido donde agarrarte, un centro. ¿Hay centro? ¿Donde está la eternidad junta a una flor de la que te habló el Maestro?. No la encuentras, y te asustas. Te escondes pero el miedo te encuentra en tu pequeño escondrijo. No hay donde esconderse. Quieres correr, pero no hay donde correr. Si no hay centro, ¿hacía donde piensas dirigirte? Te hundes en el barro. 

Al día siguiente estás fuerte, inspirado, sabes por el Manual y la intuición que esa pecera también es un mar de paz y tranquilidad. Quieres esa fuente, ansias esa fuente. Estas relajado, respiras... tienes el control. Es más de lo que nunca tuviste (de lo que nunca tendrás).  ... uno, dos tres, vuelves a caer. ¡¡Damn!! Que perverso juego este de controlar o ser controlado. Que fácil sería desear y obtener lo deseado. Vuelves a leer el Manual. Ahora mejor (que bueno es este manual). Te concentras en solo observar como si no estuvieses ahí, como si no fuese contigo, miras las nubes de la conciencia, te distancias, lo practicas, aguantas, respiras... uno, dos, tres ¡¡damn!! Para abajo, demasiadas cadenas para andar por el barro. Golpeas al manual. Es demasiado. Sales al exterior. Seguro que hay cosas más importantes que hacer en el mundo de las diez mil cosas. 

Hoy  te sientes derrotado, no crees tener los recursos ni inteligencia para sentirte al mando del barco. Te dejas caer, y te das cuenta que más que subir a la montaña, sale mejor dejarse caer como hacen los ríos, sin esfuerzo alguno, deshaciéndote en el horizonte vas desapareciendo... pronto descubres que en ese mar abisal de la conciencia estuvieron Blake, Bach y Tesla... Inspiración. El mismo aire que exhaló San Juan ahora inhalas tú. Comunión. Aquí se labró el autorretrato de Cezanne, esté atomo le sostenía el pulso a Miguel Ángel.... Sientes la rueda de la vida... te olvidas de ti... de todos. La rueda. Ni rueda queda. Espera, lo estás consiguiendo, estás conectado, ¿a qué? Si no estás tú, ¿Quien está ? ¿de quien es esta voz que narra? Dejas las preguntas...

Estás tan bien... lo has encontrado,

y aún así,

¿Por qué vuelves?


-Alamein-

Locura en la Calle San José


El hijo de puta del perro negro.
Horario: entre 13:00 y 14:00
WOOF! WOOF! WOOF! WOOF! Toca abrir la ventana otra vez para que se metan Kahlo y Polly. El perro negro cumple con su rutina. Nemo, Diego Rivera y Garfield buscan refugio en la iglesia. No si el perro negro podría contra los 5 gatos. Lo dudo. Son albaicineros, de toda la vida. Sé que mientras todo esto pasa el vecino está fumando al lado del Ábaco. WOOF! WOOF! WOOF! Dice que lo está entrenando, que no pasa nada, a pesar de tener la correa en su mano. Y si no, usa el collar eléctrico para perros. Hijo de puta. Así todos los días.

La loca de la ventana.
Horario: entre 16:30 y 18:00.
Con su móvil, por la ventana, adentro de su casa. Parece que se ha cansado de estar dentro y ahora sale. Grita y grita. ¿Con quién hablará? Siempre de mal humor. Todos los días. Hoy incluso llegué a escuchar a la persona que estaba al otro lado de la llamada. Si la escucho yo, no me quiero imaginar sus vecinos. Así todos los días.

Jesús el esquizofrénico (“esquizo” para los del barrio).
Horario: entre 1:00 y 1:30.
Concierto nocturno desde la ventana. Hace dos días decidió adelantarse una hora y saludar a sus fans desde donde caminamos los mortales: la calle, al pie del alminar, con un cuchillo. La noble vecina domadora de esquizofrénicos logro convencerlo de subir a casa y callarse justo antes de que llegara la policía. Desde ese día no lo escucho. Habrá vuelto a las pastillas mágicas. Así todas las noches... menos las últimas dos.


Día 41. ¿Cuál será mi horario en unos días?

empatia portami via


... DÍA ni siquiera recuerdo cuál DE LA CUARENTENA:
No hago insta stories
No tengo tiktok
No he aceptado ningún reto en Facebook
No hice pasteles ni comida compulsivamente publicada en las rrss
Nunca me he quejado de no salir a pasear perros que no tengo
No me convertí en víctima porque vivo a 2300 km de casa y sola
No he llenado la celda de otras personas con cadenas, videos inútiles, noticias falsas y audio que duran al menos 7 minutos
No salí ni para cantar ni para aplaudir al balcon
No he contactado a aquellos que llevo al menos 10 años sin saber de ellos solo por aburrimiento o para hablar sobre covid-19
No tengo televisor
No tengo tinder
No hice tutoriales innecesarios ni jugué con papel higiénico ...

En caso de duda, sigo meditando, uso las redes sociales al mínimo, canto en la ducha y hago lo que estaba haciendo incluso antes de esta absurda aventura: ¡NO TOCAR LOS HUEVOS A LOS DEMÁS SOLO POR QUÉ TE DA LA GANA!

Leggera come una libellula!

... hablando por teléfono con mis padres
el horno abierto esperando recibir una buena focaccia
para disfrutar luego con una copa de vino tinto
de repente la luz se corta
Me doy la vuelta
No recuerdo el horno abierto
y con la elegancia de un elefante en una tienda de cristal
Caigo con todos mis buenos kg
que ni siquiera el cirque du soleil!
Puerta del horno rota ...o casi
Antiguas blasfemias en mi maravilloso dialecto
el vecino me llama desde la ventana
temiendo que algo muy pesado se hubiera roto
(¿Tal vez estaba hablando de mi lindo trasero?)
pero la focaccia tenia que ser cocinada ...
finalmente después de varios intentos
y una bolsa de hielo en la rodilla
no solo disfruto mi deliciosa cena
pero brindo a quien arregla las cosas sola
¡Y es tan elegante como una libélula!

Llueve ahí fuera

 La luz es gris desde hace tres días. No hay sol. No se deja ver. Tengo la sensación de estar atrapado en una prisión de la que no puedo sal...